Chopstix de Joanna Williams, una salchicha por favor
Hablar de Chopstix (1979) es tratar sobre un clásico del cine erótico, al menos de videoclub. Desconocemos si en la fecha de su estreno esta cinta de Joanna Willams o de Maria Lease, como se prefiera, tuvo mucho repercusión o por el contrario contó con la indiferencia del gran publico, pero si sabemos por nuestras fuentes y también por ciertas paginas de coleccionismo, que esta película tuvo una vida bastante potente en las estanterías de los videoclubs allá por los 80´s.
Clásico o no, es indiscutible que con Chopstix estamos ante otra buena película de la Williams, desde luego no es su mejor pero si contiene elementos interesantes para tenerla en consideración aunque desde luego con sus peros.

A nivel argumental señalar que la premisa principal tiene conexiones con otras pelis de la directora, sin ir mas lejos con la ya tratada en este blog Soft Places y que según nuestra opinión es superior a esta.
En esta ocasión la protagonista no tendrá que pasar una serie de pruebas para poder recibir una herencia sino que tendrá que ingeniárselas con una furgoneta vieja de comida para poder recuperar una antigua casa familiar.
Esta furgoneta, o mejor dicho, este food truck (aiss el moderneo) es una imagen de las imágenes de la película junto con el vestuario de las trabajadoras un tanto especiales ya que están sacadas de un prostíbulo. Una vez restaurado el vehículo se dedicarán a pasear por las obras para hacer mas ameno el descanso de los currantes.

La mano de Joanna Williams queda patente durante todo el metraje, su delicada visión es uno de los sellos de la directora aunque en este caso es cierto que cae en repetidas ocasiones en ciertos pasajes que acaban cargando y aportan bien poco.
Todo el tema del fast-food por ejemplo es repetitivo, torpe y funciona a base de machacar una y otra vez los mismos planos hasta que a la fuerza siente las idea que están triunfando de alguna manera, pero no son planos que luzcan en exceso, de hecho la propia idea chirría en los tiempos actuales.
Sin embargo las escenas en la mansión una vez el personaje de Samantha Morgan recibe una oferta para trasladar el negocio, cambia radicalmente y vemos unas escenas de sexo bastante mejor planificadas y a la postre interesantes. E incluso antes cuando ofrecen los servicios a domicilio con la escena sexual central con aires románticos de la prota funciona mucho mejor que aquellos planos de la furgoneta.

El tema de la prostitución, siempre polémico en su utilización en la ficción está llevado de una manera correcta, quizá con un fino hilo pero Williams refleja a sus personajes femeninos también como receptoras de placer, lo cual salva la papeleta a menudo. Por el otro lado, el exceso de mamadas a los clientes resultan repetitivas y bastante largas, sumándole ademas, la poca gracia en el arte del fellatio de algunas de las protagonistas.
Suerte de esas escenas de cunilingus para contrarrestar, escenas siempre magníficamente rodadas por la directora.
Sin embargo cae en el error de volver a mostrar el misionero por detrás en varias ocasiones, plano a menudo antiestético y que repite en películas ya tratadas anteriormente.

En global faltan escenas que humedezcan mas a las espectadoras, los planteamientos no están excesivamente trabajados para despertar una curiosidad o un morbo, algo básico en el genero y la época que tratamos. Quizá el polvo mas potente sea el sorprendente anal de Serena que nos ofrece de buenas a primeras, aunque el arranque no me guste del todo por el caballito del cliente encima de la actriz.
En fin, hecho de menos mas planteamientos interesantes a lo largo de peli, alguna subtrama, algún tipo de tensión de la protagonista con un chico que nos haga estar pendientes. La película en ese sentido es plana y va directa a su desenlace.
Y sobretodo se echa en falta mas cunilingus. Y sin embargo es de obligada visión.
Como todo clásico de cine erótico.

